Cuando me enteré, tampoco me sorprendió mucho. Hacía días que temía algo similar. Llevábamos mucho tiempo con lluvia intensa, muchos metros cúbicos de agua caídos y, no lo sé, tal vez el drenaje de la muralla no fuese el previsto para estos temporales desacostumbrados.
El agua caída se absorbe por
el suelo, canalizándose hacia corrientes freáticas. Si existen mecanismos que
dificulten su progreso hacia ellas, se acumula donde puede o donde encuentra
dónde hacerlo. Ese es el peligro, que el agua se acumule en lugares en los que
no se previó tales acúmulos, generando altas presiones en los huecos rellenados
por ella. Cuando queda estancada de esa manera anormal y su volumen sigue
creciendo, termina abriéndose salidas de modo violento, rompiendo con todo
cuanto dificulta su salida. Para evitar esos estancamientos, a veces
inevitables, los arquitectos disponen de mecanismos de drenaje, que permiten
dar salida a las bolsas de agua no deseadas.
Quiero creer que nuestra
Muralla está bien drenada para los rangos de lluvia normales en nuestra ciudad,
cuando se puede calcular una cantidad de agua que caerá sobre el suelo del
adarve a lo largo del tiempo. Esa agua, es la que se filtrará hacia el fondo
del monumento y se acumulará en caso de no poder salir al mismo ritmo al que
entró. Facilitar esa salida es la función del drenaje.
Si quisiera personalizar el
derrumbe, podría decir que
El problema,es como lo del tren,hasta que pasa algo,todos mudos,nadie se mueve ni dice nada,ahoraa que solo fue un avisok que lo sea también a nuestros,estudiados,arqueólogos,constructores,y
ResponderEliminarhumanidad.
Es lo que se espera, José María
ResponderEliminarY menos mal que el derrumbe se produjo en la zona interior de la Muralla!
ResponderEliminarUn abrazo
Chiruca