Para muchos es la más típica. La más recóndita para otros. Hay quienes la consideran la más espectacular o la más gallega. Para mí es única y, como tal, incomparable. No se me ocurre compararla con ninguna otra plaza lucense pues, de hacerlo, la del Campo saldría ganando. Llena de ajetreo, antaño fue sede de mercadeos agrarios, de ahí su nombre actual.