Me gustan
las calles de zonas antiguas en Europa (Lugo también es Europa). Muchas de ellas,
si son de la zona antigua, suelen confluir en su iglesia principal o en su
catedral. Son bonitos los paisajes urbanos que nos muestran callejas orientadas
a una torre. En Lugo tenemos algunas que reúnen esta condición: la del Obispo
Basulto, la del Miño y algún tramo de
Si
llegamos a alguna de las ciudades que tienen catedral, casco antiguo y sentido
histórico, podremos deleitarnos con el sonido de las campanas que, vaya a saber
uno la causa, llaman o avisan a los fieles.
El sonido
de campanas está considerado Patrimonio Inmaterial de
Antes
hubo más conocimiento de las campanas y el significado de sus tonos. Formaron
un eficaz medio de información. Cuando se quería transmitir una buena noticia,
las campanas tañían con toques rápidos y agudos, se llamaba repicar. Si se
trataban de noticias malas, los toques eran lentos y graves, las campanas
doblaban. Si se preveía un suceso grave, el toque era a rebato, fuerte, grave y
muy seguido. Con el toque a rebato se
llamaba a los campesinos que estaban fuera de murallas, para que volviesen
dentro, a su abrigo. Hoy todo eso ha quedado muy superado, pero es una riqueza
patrimonial que recuerda situaciones ya pasadas.
Paseando
por nuestra ciudad en estas fiestas, la encuentro triste, silenciosa y callada.
Echo en falta los villancicos ambientando calles. Tal vez los últimos años
fueron muy repetitivos los coros infantiles, siempre agudos, muy conocidos y a
veces pesados. Pero hoy hay amplias ofertas de música navideña, no
necesariamente cantada, que nos recuerdan el tiempo que vivimos. Lejos del
tópico de que son fiestas para niños, hay muchas canciones navideñas cantadas
por voces adultas y también muchas versiones orquestales que gusta volver a
escuchar. Me entristeció el silencio de la ciudad.
No me
refiero a coros. No fue raro encontrarse con alguno que entonaban villancicos
en lugares ciudadanos concretos. Siempre hubo quien se paró a escucharles, otros
siguieron sus caminos, si bien la canción llegó a los rincones de los lugares
en que cantaban. Llenaron de nostalgia navideña muchos corazones y lugares de
la ciudad.
Recuerdo,
hace muchos años, que en vísperas del día de Reyes se echaban a la calle grupos
de niñas pequeñas, vestidas con traje regional que cantaban “os Reises”, que
eran villancicos acompañados por los sones de sus panderos. Al terminar, se les
daba un aguinaldo y solían ofrecerse a mujeres aparentemente pudientes. No sé
si les resultaba económicamente el estar todo un día cantando y suplicando un
aguinaldo. Con el tiempo dejaron de cantar, pero siguieron pidiendo su propina
a cambio de nada. Llegaron a desaparecer.
Nos hemos
quedado mudos, tal vez. También es muy posible, y deseable, que se vuelva a
plantear la pertinencia de propiciar el ambiente navideño contribuyendo a la
presencia de música adecuada en las calles.

Chema onso
ResponderEliminarChema Alonso está de acuerdo con mi Querido profesor,poco cuesta desde celular syuntamiento o la diputación,con la tecnología que tenemos,programar unos villancicos,que pongan suegrita en estas fechas,señaladas,lo de las campanadas mu ho presumir de que somos patrimonio de la humanidad,lo siento no se nota......
ResponderEliminarSexa o tema que sexa, sempre nos enriquece a lectura destas entradas no blog. Neste caso sobre as campás. O son delas acompañounos moito tempo. Na miña aldea seica teñen que amañalas e eu vinme obrigada a poñer a condición de que prometan tocalas para axudar no pago do arranxo. Nestes tempos, se non pode facelo un humano, entendo que se poden automatizar... pero xa está ben de non utilizalas e telas unicamente de adorno.
ResponderEliminarMoitas grazas, Emilio porque, ademais de culturizarnos, dásnos a oportunidade de comentar o que sentimos ante os temas que nos achegas.
Ti, dalgunha maneira tocas as campás para todos nós.
Bo ano! Moita saúde!
Pilar