Sabemos que es necesaria, la esperamos con ansia, se hacen ruegos al cielo para que venga (la Virgen de la Cueva…). Pero cuando llega, después de la alegría inicial, nos aburre, nos cansa, nos pone tristes. Hay quienes dicen que algunas peculiaridades de nuestro carácter es debido a vivir en una zona lluviosa. No lo creo, pero se dice.